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El futuro urbano entre la inteligencia artificial y la ética: implicaciones sociopsicológicas en el desarrollo de las ciudades inteligentes Autores: Virgil Constantin Fătu - Alexandru Ioan Cuza University of Iași (RO) Dan Gabriel Sîmbotin - Romanian Academy Iași Branch, Romania; Hankuk University for Foreign Studies (HUFS), Seoul, Korea (KR) Resumen Este artículo examina la compleja relación entre el rápido desarrollo de las ciudades inteligentes y las implicaciones psicosociales y éticas derivadas de la implementación de tecnologías de inteligencia artificial e Internet de las Cosas (IoT). Aunque las ciudades inteligentes prometen una mayor eficiencia, sostenibilidad y calidad de vida mediante una conectividad avanzada y una amplia recopilación de datos, puede sostenerse que este enfoque tecnológico a menudo descuida desafíos psicosociales y éticos fundamentales. Se identifican como principales problemas tecnológicos el rápido ritmo del cambio tecnológico, las importantes vulnerabilidades relacionadas con la privacidad y la seguridad de los datos, los problemas de interoperabilidad entre sistemas y la dependencia de proveedores. Incluso la búsqueda de eficiencia tecnológica puede generar impactos psicosociales negativos significativos sobre los residentes. Entre los efectos adversos más importantes se encuentran la relación entre eficiencia y estrés —la conectividad permanente y la presión por alcanzar una eficiencia algorítmica pueden aumentar exponencialmente el ritmo de vida, provocando mayores niveles de estrés y ansiedad entre los habitantes—; la brecha digital y la exclusión social —los sistemas digitales suelen favorecer a personas jóvenes, con mayor nivel educativo, altos ingresos y elevada alfabetización digital, mientras que grupos vulnerables como las personas mayores, las personas con discapacidad o los migrantes que no hablan la lengua local corren el riesgo de quedar excluidos de servicios esenciales y convertirse en “personas invisibles” dentro del paisaje urbano—; la pérdida de capacidades cognitivas y autonomía —la dependencia de la tecnología puede conducir a una descarga cognitiva y a la amnesia digital, limitando progresivamente el pensamiento crítico y las habilidades de resolución de problemas complejos—; y las burbujas de filtro y cámaras de eco —los sistemas de búsqueda y las aplicaciones suelen crear entornos informativos que confirman las creencias preexistentes de los usuarios, limitan el acceso a perspectivas diversas y pueden favorecer procesos de radicalización conceptual—. En la última parte del artículo se subraya un principio ético basado en la deontología kantiana: “Primero, el ser humano”. Las ciudades inteligentes deben priorizar el bienestar humano y principios éticos como la inclusión, la equidad y la transparencia. En conclusión, se defiende un enfoque de “Social Smart”, argumentando que la tecnología debería funcionar como una “infraestructura de empatía” y no como un fin en sí misma.