Título y resumen en español
Respuestas fisiológicas y conductuales de los animales a las emociones humanas: ellos también sufren
Autores:
Vincenzo Mastronardi - Università Degli Studi Internazionali di Roma (UNINT); “Sapienza” University of Rome (IT)
Monica Calderaro - University of International Studies of Rome (UNINT) (IT)
Ionuț Virgil Șerban - University of Craiova; University of Chieti-Pescara; University "Kore", Enna; University of International Studies in Rome (Unint) (IT)
Camilla Fruet - Sapienza University of Rome; International Institute of Criminological and Forensic Psychopathological Sciences, Rome (IT)
Beatrice Marra - International Institute of Criminological and Forensic Psychopathological Sciences, Rome (IT)
Resumen
La investigación neurofisiológica pone de relieve que la emoción es un proceso complejo con una función adaptativa, crucial para la supervivencia.
Un elemento fundamental de esta dinámica es el contagio emocional, es decir, la tendencia automática a compartir y sincronizar estados emocionales, que no se limita a la especie humana, sino que también se manifiesta de forma significativa en animales como perros, caballos y roedores, lo que sugiere una profunda conexión interespecífica.
Las interacciones humano-animal (HAI) generan efectos positivos medibles, clasificados como sociales, psicológicos, cognitivos y, especialmente, fisiológicos (Beetz et al., 2012; Barker & Wolen, 2008).
La revisión de Beetz y colaboradores (2012) confirma que el contacto con animales reduce el estrés —mediante la disminución de los niveles de cortisol— y mejora la salud cardiovascular.
Este bienestar está mediado en gran medida por la liberación de oxitocina, una hormona clave para el vínculo social y la relajación, creando un circuito de retroalimentación positiva entre especies y confirmando que el contagio emocional constituye un proceso neurobiológico compartido.